Seguínos en:

Museo de Liga Helvética de Fútbol

Ronald Manzolido, presidente de la Liga Helvética de Fútbol, recibe el trofeo que ganó la selección helvética de mujeres de manos de una persona que llegó en moto, para que forme parte del Museo de la Liga Helvética. El nuevo museo fue inaugurado en febrero y  promete ser una referencia obligada para los amantes del balonpie. Marcos Fripp, diseñador de interiores, coloca el trofeo en el centro del espacio junto a otras copas. 

¿Qué motivó la necesidad de crear un museo del fútbol?, preguntó a Manzolido. "El sueño de unos soñadores", responde el presidente. El sueño se crea con la idea de conservar el patrimonio de la Liga para celebrar los 100 años en el 2021. Entonces un recuerdo llevo a otros, y como bola de nieve la gente empezó a donar pelotas, camisetas, trofeos, imágenes y también escritos relacionadas a la Liga, cuenta Manzolido. Con tanto material fue imperativo poner orden y darle un lugar. El Municipio de Nueva Helvecia, siempre atento a cuidar el patrimonio de Nueva Helvecia da el predio donde se ubica el Museo. Entonces convocan a Julia Burgeño y más tarde a  Fripp para que juntos le den forma al sueño en desorden. Es justo recordar el precioso Pasaje de la memoria que creó el diseñador junto a la Comisión de la Plaza de Deportes Roberto Rozzo y que parece anteceder al Museo en estilo. 

Ahora cruzar el umbral del museo, significa caminar sobre una experiencia deportiva particular que cruza el siglo y nos conecta con el pasado ¿Qué dispara tu proceso creativo? Luego de pensarlo en un largo silencio, comenta que el espacio en blanco fue la inspiración y luego conocer materiales. "El orden llega solo porque ellos son quienes toman su lugar en el espacio", explica Fripp sobre el proceso de creación. Proceso del que también participó Julia Burgeño. 

¿Qué historia destaca? Manzolido responde que le llamaron mucho la atención las notas que un joven jugador le envía a un destacado ciudadano del pueblo. El muchacho no contaba con mucho dinero y acudía a los adelantos de su empleador. El muchacho años más tarde se consagra campeón olímpíco en 1928 en los Juegos de Amsterdan. Y queda en la memoria de nuestro pueblo la frase en el último pelotazo de gol: "Es tuya, Héctor", que le grita a a Scardone, René "Tito Borgas", el escritor de las notas. Hasta hoy se repite la frase. 

"La idea es que sea un museo vivo, en movimiento", explica Manzolido mientras un vecino pide permiso para visitarlo. Adentro Fripp ordena las copas sobre dos palet. Una de las propuestas de la comisión del Museo es celebrar los cumpleaños de cada institución de la Liga, hizando ese día la bandera del club y cediendo el espacio a su disposición.

Vale la pena visitarlo pero no solo aquellos fanáticos del fútbol sino también aquellos que les gustan las buenas historias contadas de manera novedosa como es este espacio de fútbol tan pequeño, rico y particular que todo visitante de la zona puede conocer.  

 

 

Contacto

Tel.: 099 177 809
Email: info@comunicaenredes.com